3 am

A medida que vamos creciendo vamos comprendiendo un poco más al mundo y de alguna manera perece oscuro, misterioso e irónico cuando estamos tristes entendemos la felicidad, cuando todo está en silencio  entendemos el ruido y cuando notamos ausencia valoramos la presencia de alguien.  De ahí es que nuestro camino empieza hacerse menos pesado por esas hermosas serendipias (palabra que no sube que era hasta que llegaron) que llegan a nuestra vida, esos amigos que se convierten en familia donde tu máxima esencia brilla y con toda libertad, pero a veces erramos y esto está bien pues… somos humanos y nadie es perfecto, nunca es tarde para cambiar y aceptar en aquello que erramos, el tiempo no se acaba hasta que morimos y en ese tiempo todo es posible.  Nos cuesta aceptar muchas veces que un amigo no es aquel que tiene años contigo, sino el que te corrige, te cuida, celebra tus logros como si fueran de él y está ahí para no abandonarte  en las malas, porque todo el mundo está en las buenas; la vida se ha vuelto tan incierta que solo debemos disfrutar la felicidad en el momento que llega. En algunos capítulos de la vida hay personas que están destinadas para ayudarte a construir tu camino hasta cierto punto y otras para acompañarte hasta que ese camino termine, donde coleccionas momentos únicos, donde el cariño no sabe de distancia, donde aprendes que es mejor no insistir, no enrollarse tanto y que simplemente sea breve o sea eterno pero que sea único. Donde le ofreces al mundo lo mejor de ti y de ellos dependerá lo que quieran percibir, hay personas que son mágicas… escondidas en algún lugar del mundo tratando de pasar desapercibidos, pero es tan difícil que simplemente cuando las encuentras ya no hay nada que las detenga, no hay recuerdo que las opaquen y dicen que esa misma magia una vez que te toque lo volverá hacer. Y simplemente se imperfectamente perfecto y si me pregunta de qué trata todo esto? Pues cada cabeza es un mundo así que encuéntrale el título que iría contigo…

Comentarios